Los cuatro pilares de una buena salud

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El cuidado de la salud es central en la vida de cada persona, y en esencia se puede decir que toda persona aspira a mantenerla o lograrla.  Es claro que, muchas veces nuestros hábitos de vida parecen ir en contra de dicho objetivo y una vez que los hemos adoptado, es muy difícil cambiarlos por otros más saludables que requieren un grado mayor o menor de esfuerzo.  

Un método para planificar el mantenimiento o recuperación de una vida saludable es el englobar nuestros cuidados en cuatro pilares sobre los que se sostiene nuestra salud. 
 

Nutrición:  Es definitivamente el punto inicial para el mantenimiento de la salud, principalmente en las sociedades occidentales modernas donde se ha demostrado que las principales causas de enfermedad y muerte se asocian directamente con la cantidad y calidad de los alimentos ingeridos.  Cambios tan pequeños como evitar grandes cantidades de azúcar y carnes en la dieta pueden aumentar nuestra sensación de bienestar y nuestro rendimiento físico.

 
Actividad física: Cuando pensamos en hacer ejercicio, generalmente lo hacemos en términos de alto rendimiento, lo que definitivamente no podremos hacer de una día a otro.  Lo recomendado es iniciar con un aumento paulatino de nuestra actividad física en actividades cotidianas como subir gradas o caminar a la tienda, posteriormente se puede iniciar ya un programa de ejercicio, de preferencia aeróbico. Los beneficios del ejercicio son primeramente cardiovasculares, luego metabólicos y por último, se evidencian en cambios estéticos.  
 
 

Descanso: El estilo de vida moderno ha prolongado nuestro tiempo de actividad hasta incluir la noche y eventualmente la madrugada, además de acelerar progresivamente el ritmo de nuestras actividades, ante lo cual el descanso puede llegar a ser visto como un tiempo no aprovechado.  Sucede sin embargo que, de no haber un tiempo suficiente y de calidad para descansar, las capacidades cognitivas y físicas disminuyen considerablemente.  Una de las principales causas de somnolencia, fatiga, irritabilidad y mal rendimiento académico o laboral es un sueño no reparador por diversas causas, incluyendo malos hábitos.

 

Salud mental.  La relación entre los procesos mentales y la salud corporal ha sido sugerida por la literatura de todos los tiempos desde la antigüedad, sin embargo es hasta años recientes que dicha relación ha sido estudiada y confirmada por la ciencia.  Efectivamente la “actitud” que se tiene ante la vida determina en buena medida el grado de bienestar o malestar corporal, por otro lado la presencia de síntomas físicos se vive como una afección emocional.
 

Próximamente te estaremos escribiendo consejos específicos y prácticos para mejorar cada uno de los pilares para que mejores tu estado físico y puedas rendir al 100% de tu capacidad.

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