Pie Diabético
PIE DIABÉTICO
Cuando escuchamos la palabra amputación, generalmente solemos pensar en un accidente de resultados fatales, o bien cualquier causa traumática de la misma. Esto resulta obvio por lo cruento que resulta a la mente de cualquier persona el pensar que otra pueda perder una parte de su cuerpo. Sin embargo, muy pocas personas saben que la principal causa de amputaciones a nivel mundial es la consecuencia de un proceso llamado pie diabético.
Tratar de definir el termino “pie diabético” no es tan fácil, porque dicha entidad no tiene una sola causa, y de hecho se manifiesta como la presencia de múltiples enfermedades a nivel de los pies de los pacientes que tienen el diagnóstico de diabetes mellitas y que han cursado con un periodo prolongado de varios años de un mal control de sus valores de azúcar.
Los principales factores de riesgo de padecer un pie diabético y que sea necesario llegar a realizar una amputación depende de si el paciente esta controlado de sus niveles de glucosa en sangre y del tiempo que trascurra en dicho descontrol.
Lo más característico y lamentable del pie diabético es que su evolución es tan lenta e indolora que generalmente el paciente no se da cuenta de lo que está sucediendo hasta que es demasiado tarde y se tiene una afección grave que puede obligar a la amputación.
En las primeras fases de la enfermedad del pie diabético, el paciente pierde progresivamente la adecuada circulación de sangre hacia las extremidades inferiores debido a obstrucción arterial.
La falta de un adecuado riego sanguíneo a las extremidades inferiores provoca que los nervios del paciente diabético se inflamen provocando dolor quemante durante las noches y perdida progresiva de la sensibilidad.
Esta última condición es un punto trascendental para evolucionar a pie diabético, debido a que la falta de sensaciones dolorosas contribuye a que el pie sufra pequeños pero abundantes traumas (microtraumas), en por último condicionan deformidad del pie. Esta condición llamada artropatía de Charcot es indolora en la mayoría de pacientes, solo algunas veces se torna dolorosa por cortos periodos de tiempo, aunque los pies se encuentren totalmente deformados.
Una vez que los pies tienen perdida de sensibilidad, deformidades y mala circulación, se tienen las condiciones para presentar en cualquier momento un pie diabético.
La deformidad de pie, un mal calzado o una herida por una piedra en el calzado es el desencadenante para una ampolla o bien una callosidad que se debe considerar el primer paso en el desarrollo de un pie diabético.
La falta de un adecuado riego sanguíneo a las extremidades inferiores provoca que los nervios del paciente diabético se inflamen provocando dolor quemante durante las noches y perdida progresiva de la sensibilidad.
La mala circulación de sangre en extremidades hace que no lleguen a ellas los nutrientes necesarios, el oxígeno indispensable para la vida saludable de los tejidos, al tiempo que no llegan células de defensa para proteger de infecciones.
Ante tales circunstancias una callosidad, una herida o una ampolla pueden ser el factor desencadenante para la formación de una úlcera, que muy probablemente se infectará, provocando necrosis de los tejidos que no pueden defenderse por falta de circulación, de hecho muchos paciente aun con úlceras profundas e infectadas no consultan porque no hay dolor debido a la neuropatía.
El desenlace de este cuadro en muchos casos es gangrena húmeda o seca, que fácilmente puede conducir a la amputación como único medio de salvar la vida del paciente, al evitar que la gangrena y la infección se extiendan.
La importancia de conocer la forma de presentación del pie diabético es precisamente hacer un gran énfasis en que generalmente no hay dolor y que un simple callo en la planta del pie puede estar ocultando una úlcera profunda e infectada, por lo que todo medico, paciente diabético o familiares del mismo pueden contribuir a salvar a miles de vidas de sufrir la terrible experiencia de una amputación por medio de la revisión periódica de los pies de los diabéticos, la evitación de situaciones de alto riesgo, como un mal corte de uñas o heridas por caminar sin calzado y la consulta pronta y de ser necesario insistente ante cualquier lesión que aparezca en los pies.
En conclusión el pie diabético es una entidad sumamente frecuente que se presenta de forma insidiosa e indolora, pero que provoca mucho sufrimiento, hospitalizaciones, amputaciones e incluso muerte, pero que todos podemos prevenir si estimulamos en el paciente un buen control de su azúcar y un cuidado y revisión periódico de sus pies.


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